El Árbol de la Vida, para aplicarlo en nuestra vida

El símbolo del Árbol de la Vida ha sobrevivido durante miles de años, como una puerta entreabierta que nos introduce hacia el conocimiento de la Kábala, si nos atrevemos a cruzar el umbral.

El poder de éste símbolo proviene de las interrogantes que despierta dentro nuestro y aunque se podría escribir un libro entero con todas las explicaciones minuciosas de cada una de sus partes, en éste artículo pienso exponerlo de manera sencilla, aplicable y obviamente desde mi entendimiento. Para que aquellos que no se atreven a cruzar la puerta, al menos puedan abrirla un poco más.

Los 10 círculos que conforman el Árbol de la Vida son las Sefirot, que según la sabiduría Kabalística son nuestros medios de comunicación con el infinito (Ein Sof). A su vez, la Kábala nos ayuda a comprender que vivimos en una realidad multidimensional, por lo cual cada Sefirá representa una dimensión. Los 22 canales que conectan a las Sefirot, también son importantes, ya que nos muestran las influencias que se generan de una dimensión sobre otra.

“En el misticismo judío decimos que existen 32 caminos de la Sabiduría, ya que englobamos, en esos 32 caminos, las 10 dimensiones y las energías de los 22 canales del Árbol de la Vida”

Mario J. Saban. La Cábala “La psicología del misticismo judío”

Ahora, vamos a explicar un poco a cada Sefirá, es importante aclarar que cada una de ellas cumple un propósito en nuestra existencia, y lo ideal es atravesar el mapa del Árbol de la Vida de arriba abajo, de derecha a izquierda varias veces durante nuestra vida, sin estancarnos en una dimensión.

En ése ánimo dinámico, vamos a empezar desde abajo para ir subiendo.

  • Maljut (El Reino)

Representa la materialidad, y es un elemento importante en la tradición judía, que no es pura metafísica, sino que busca materializar el conocimiento abstracto y los pensamientos. Vine ligado a la acción material de llevar la divinidad a la tierra, el elemento conductual de la espiritualidad o “hacer lo que se predica”.

  • Yesod (El Fundamento)

Yesod representa el ego, la energía sexual y la unificación entre el polo femenino y masculino. Es importante recalcar que, dentro del misticismo judío, a diferencia de otras tendencias espirituales, no se busca la destrucción del ego, porque éste tiene una función dentro de la dimensión social en la que se desarrolla. Lo que se pretende es canalizar la fuerza del ego. “El equilibrio entre dar y recibir que termina en el verbo: compartir”.

  • Hod (La Gloria)

Es la dimensión de la introspección y la conceptualización que se enfoca en la honestidad. Nos dirige hacia el autoconocimiento pleno, ya nos permite admitir nuestra naturaleza imperfecta y humana.

“No hay verdadera introspección sin honestidad con uno mismo, y esto es algo que hay que aprender: a analizarnos con verdad, a no mentirnos ni auto engañarnos sobre nuestras verdaderas motivaciones y sentimientos, a reconocer nuestra verdadera forma de ser, con virtudes y defectos, desmontando los mecanismos de defensa que hemos construido para evadirnos del dolor de ver claramente cómo somos y cómo hemos actuado en el pasado”

Eduardo Mandirolas
  • Netzaj (La Victoria)

Es la dimensión de exteriorización de nuestras emociones, o lenguaje emocional. El arte es un gran ejemplo de exteriorización de nuestro mundo interior o incluso las expresiones de afecto, demuestran determinados sentimientos hacia otra persona. Representa la victoria de haber reconocido nuestros sentimientos y nuestra necesidad de exteriorizarlos.

  • Tiferet (La Belleza)

Es en ésta dimensión en la que nos preguntamos ¿Quién soy? y al llegar a la conclusión de que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, podemos sentirnos completos (Shalem) con nosotros mismos, independientemente de las circunstancias exteriores. Desde nuestra Tiferet desarrollada, podemos mirar hacia arriba a Keter para descubrir nuestras potencialidades no exploradas.

  • Guevurá (La Fortaleza)

En Guevurá trabajamos la conciencia de los límites, en la cual entendemos como ponerles límites a los demás y auto limitarnos. Es la dimensión de asertividad, en la que aprendemos a tener misericordia con los demás, pero también con nosotros mismos de manera equilibrada.

“La fuerzas de Guevurá son muchas veces destructivas porque imponen un mal para reestablecer el equilibrio que se ha perdido”

Mario J. Saban
  • Jesed (La Misericordia)

En ésta dimensión aliviamos nuestra carga de culpabilidad a través del arrepentimiento. Es el retorno a nuestra esencia de pura luz que hemos olvidado por la falta de misericordia hacia los demás y con nosotros mismos. Es importante recalcar que la verdadera misericordia nos libra de la culpa, pero no anula la responsabilidad de nuestras acciones.

  • Daat (El Conocimiento)

En algunos gráficos se representa al Daat como una Sefirá por sí misma, pero en otros no se lo dibuja porque el conocimiento es transversal al Árbol de la Vida, después de todo, es la búsqueda de conocimiento lo que inicia nuestro camino espiritual, y es una sed que tal vez nunca lleguemos a calmar del todo. En los árboles de la vida en las que está dibujado el Daat, se sitúa justo debajo de Keter, porque también se lo llama el “Keter caído” o la puerta de acceso a la dimensión superior.

  • Biná (El entendimiento)

Biná representa el entendimiento del espacio- tiempo en el que nos encontramos, creamos formas, conceptos e imágenes mentales que nos otorgan seguridad y una base sólida para percibir la realidad. Y es en éste nivel mal canalizado donde se crean los dogmas.

 “Se dice dentro del misticismo judío que la forma es la fuerza organizada”

Mario J. Saban
  • Jojma (La Sabiduría)

En la dimensión de la sabiduría, nos damos cuenta de que en realidad no existen las formas y percibimos la realidad desde una constante unificación entre aparentes extremos.  Se derrumban los conceptos de “bien” y “mal” que en realidad provienen ambos del Ein Sof.  Si podemos transformar todo mal recibido o percibido en un bien y podemos reconocer el bien detrás de todo aparente mal, entonces nuestra capacidad de recepción de luz y nuestra sabiduría incrementan.  Comprendemos que todas las formas en la dimensión de la Biná, están intrínsecamente entrelazadas y que en realidad el Infinito carece de forma.  Sin embargo, es importante recalcar que, aunque la sabiduría nos muestra una perspectiva amplia y unificada de la realidad, debemos transitar contantemente por todas las dimensiones y no estancarnos en una sola para poder sacarle el jugo a nuestra experiencia humana, eventualmente debemos volver a los conceptos (Biná), a la introspección (Hod) a la acción (Maljut) y seguir aprendiendo de cada dimensión.

  • Keter (La Corona)

La dimensión más elevada del Árbol de la Vida, en la cual no existen conceptos para entender el nivel de abstracción. En Keter se encuentra la Verdad ¿Cuál es la Verdad absoluta? ¿Podemos verla sin prescindir completamente de nuestra existencia física?

Desde nuestro entendimiento podemos trabajar en Keter cuando perdemos el miedo a la muerte, no desde un lugar nihilista en el que nuestra vida carece de sentido, sino desde un lugar más elevado al comprender que en realidad la muerte no existe porque todo es energía.

“La pregunta en Keter es: ¿Quién realmente ha llegado? Nadie ha llegado a ningún lugar porque en realidad no existe “el lugar”. Y uno asume que camina sin llegar y que trabaja no por los resultados, sino por el placer del esfuerzo para aumentar los niveles de conciencia, porque avanzamos sobre el Ein Sof para simplemente captar en mayor medida la luz divina”

Mario J. Saban

La Kábala nos ofrece mucha sabiduría en la que me considero una aprendiz bastante nueva que aún no domina y tal vez nunca dominará completamente todo el conocimiento que abarca, por lo que sólo he tocado la punta del iceberg. Pero espero que éste artículo haya despertado una curiosidad y una búsqueda para cualquier persona inclinada a conocimientos ancestrales.

Para aprender más, a mayor profundidad, les recomiendo los libros de Mario Javier Saban, que cité varias veces en éste artículo y agradezco por su manera clara de transmitir la Kábala, y que me animó a abrir la puerta a éste mundo tan extraño y maravilloso.

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